Recomiendo empezar a escuchar la música insertada antes de iniciar la lectura, cuidado con el volumen porque goear ha puesto publicidad. Gracias
Buenas noches, seguimos escuchando a M.Mussorgsky y en los Cuadros de una exposición, hoy llegamos a "El ballet de los polluelos en sus cascarones". ¿Imaginas la escena? Pues no hay que esforzarse mucho porque estamos en tiempos de carnavales, donde una gran parte de la gente, a nivel mundial, se quitan la máscara diaria de sufridos trabajadores o sufridos empresarios o sufridorísimos parados, para cambiarla por la alegría, el desenfreno, el alcohol, el sexo, el baile... todo en cantidades incalculables. ¿Y para qué?
Hubo un tiempo en el que el pueblo llano -trabajador, víctima de los abusos por parte de los señores feudales y perseguidos por el fuego eterno en boca del clero-, vio aliviado su opresión por "gracia divina": disfrutar el desenfreno en el comer y beber y en encuentros carnales, bajo la impune máscara grotesca y envueltos en ropajes que ocultaban sus auténticos rasgos y clases sociales. El "todo vale" durante unos pocos días, previos a los cuarenta de la Cuaresma en la que -gracias al ayuno obligatorio y vida sobria y recogimiento- se expiaban todos los pecados.
Estos días, las calles que recorro están habitadas por máscaras grotescas y disfraces inverosímiles que bailan y beben y se divierten -sin distinción de clases- como en sus orígenes, pero por motivos diferentes. Vivimos la fiesta por la fiesta, la diversión extrema que nos aleja unas horas y pocos días de la realidad de las revueltas en los países oprimidos; que nos libran de la angustia del paro, la incertidumbre del futuro de los jóvenes sin estudios ni trabajo...
Ya no necesitamos cubrir nuestros rostros, sino más bien descubrirlos.
Ya no se expone el cuerpo al desenfreno para depurar el alma.
Ya no hay alma que depurar.
Ya casi amanece y aún se oye la algarabía de la gente por las calles... hoy no podré dormir, vigilaré la puerta para que no se cuelen los borrachos buscando donde aliviar sus vejigas. Vaya, hoy tampoco te hablé de los cuadros, el pintor y Mussorgsky... otro día será, tal vez mañana "Cuando nadie escucha".