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martes, 13 de marzo de 2012

Algo se mueve

... en Arabia Saudí - 13.03.2012 · Leila Nachawati
Las movilizaciones que sacuden la región de Oriente Medio y Norte de África desde finales de 2010 parecen haberse asentado también en Arabia Saudí. En un país en que la discriminación de la mitad de la población está institucionalizada, las mujeres lideran las recientes manifestaciones universitarias a las que se suman también sus compañeros y, paso a paso, distintos agentes de la sociedad saudí.
Las mujeres y el camino hacia la revolución
El 6 de marzo cientos de estudiantes de la facultad de Artes en la Universidad del Rey Khaled en Abha, al sur de Arabia Saudí, se manifestaron para reinvindicar mejoras en las condiciones del entorno universitario, que aparecía cubierto de basura en fotos publicadas en la prensa local. Según el diario Al-Watan, durante el segundo día de protestas fuerzas de seguridad entraron al campus y golpearon a decenas de manifestantes, dejando heridas a 53 de ellas. Este vídeo muestra a las estudiantes gritando durante la protesta:
Las manifestantes pedían la dimisión de Abdullah Al Rashid, máximo responsable de la Universidad, a quien culpan de la corrupción y el deterioro que ha sufrido la Universidad en la última década. Parece un gesto pequeño pero este cuestionamiento de la autoridad implica mucho más viniendo de un grupo de mujeres, que tienen restringida la participación en la mayor parte de la vida pública de su país.
En los últimos meses las mujeres saudíes, que continúan subordinadas a los hombres de acuerdo al Derecho de Familia, han dado pasos que hasta hace poco resultaban impensables. Desde que en 2008 la escritoria y activista Wajeha al-Huwaider decidió desafiar la prohibición de conducir durante el Día Internacional de la Mujer, otras activistas se han unido a la protesta contra una prohibición que no se da en ningún otro país del mundo. En mayo de 2011, la propia Wajeha acompañó a la activista por los derechos humanos
Manal Al-Sharif mientras ambas se grababan conduciendo y comentando ejemplos de la necesidad de conducir para ser autosuficientes. Manal fue detenida por conducir e incitar a otras a hacerlo. Fue liberada poco después, tras una enorme campaña de presión interna y externa, mientras decenas de mujeres saudíes se sumaban a la iniciativa y salían a conducir en solidaridad con ella.
La persecución de las activistas ha sido mucho menor que la que sufrieron quienes desafiaron la prohibición en 1990, cuando decenas de mujeres fueron despedidas de sus trabajos y sufrieron saqueos en sus casas como castigo. El régimen saudí parece dispuesto a hacer ciertas concesiones. En septiembre aprobó un decreto que permite a las mujeres participar en las elecciones municipales. Varias universidades del país han anunciado que abrirán a las mujeres carreras universitarias hasta ahora sólo accesibles para los hombres, como Derecho e Ingeniería.
¿Serán suficientes las concesiones para acallar las protestas?
No parece que estos logros vayan a detener las reivindicaciones ciudadanas, a las que se suman hombres y mujeres en un contexto de represión de la libertad de expresión y de injusticias institucionalizadas. Según explicó a Periodismo Humano Ahmed Al-Omran, periodista de NPR, “es prematuro hablar de revolución en Arabia Saudí, pero las últimas protestas son realmente significativas y sin duda se enmarcan en el contexto de la Primavera Árabe.”
Pocos días después de las protestas de las estudiantes de Rey Khaled, alumnos del campus masculino salieron a reclamar la dimisión del responsable de la Universidad. Aunque el Príncipe había advertido que no toleraría “ninguna alteración de la seguridad”, el gobernador de Assir cedió a la presión el sábado y se dirigió a los estudiantes ofreciéndoles reunirse con 20 de ellos. Este vídeo muestra a los estudiantes cantando el himno de Arabia Saudí durante la protesta:
El régimen saudí no puede permitirse que las movilizaciones vayan a más. Desde el comienzo de la Primavera Árabe, las autoridades han reforzado el control de cualquier forma de oposición interna, temiendo que sus ciudadanos se reconozcan en las reivindicaciones de libertad, igualdad y justicia por las que los pueblos árabes se manifiestan. Y aunque el contexto económico y social es distinto con respecto al de sociedades como la egipcia o la siria, no parece que vaya a resultar fácil frenar el proceso de reivindicaciones ciudadanas que comienza a calar también en Arabia Saudí.
El activista Mohamed al-Bajadi, miembro de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos, lleva desde el 22 de febrero en huelga de hambre, en protesta por haber sufrido una detención arbitraria. Según la Asociación, Bajadi fue detenido tras revelar que las autoridades saudíes habían torturado a un ciudadano yemení, Sultan Abdo al-Duais. Decenas de ciudadanos se han solidarizado con Bajadi y planean una huelga de hambre simbólica entre el jueves y el viernes.
Los saudíes reivindican justicia, igualdad de derechos, libertad de expresión. No piden la caída del régimen pero tampoco la pedían ciudadanos de algunos de los países de Oriente Medio al comienzo de las movilizaciones. En los próximos meses veremos cuál es la capacidad del régimen saudí de satisfacer esas demandas en un contexto de revoluciones que no cesan y reflejan la necesidad de cambios profundos en la región.
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Aires de cambio... necesidad de aires limpios y libres amigo Sami (y familia)

jueves, 24 de febrero de 2011

MHLGH 195.6 - día once

Recomiendo empezar a escuchar la música insertada antes de iniciar la lectura, cuidado con el volumen porque goear ha puesto publicidad. Gracias

Buenas noches. Seguimos escuchando a Mussorgsky y sus "Cuadros de una exposición". Hoy nos deleitamos con "Bydlo".

He dicho deleitarnos, pero tal vez no sea 'deleite' el sentimiento correcto. Verás, cuando ha empezado a sonar la música me ha venido a la memoria una escena brutal: remontándonos a los tiempos de la construcción de las pirámides egipcias. Aquellas filas interminables de esclavos tirando de unas largas y gruesas maromas, abrazadas a enormes piedras cuadradas y rectangulares, para hacerlas llegar a la altura determinada; más alta cada vez... O también aquellas hordas de guerreros que a ritmo de tambor -y espadas sobre escudos- marcaban el ritmo del implacable avance sobre aldeas aisladas y míseras; sobre urbes semi civilizadas o bien hacia castillos inexpugnables, directos a la muerte o a la gloria del victorioso, según el destino, pero siempre dejando un reguero de sangre y vidas humanas.

Algunos descendientes de esos pueblos sometidos y sometedores han llegado a nuestros días con las mismas carencias y sufriendo los mismos abusos de aquellos convulsos siglos. Y han levantado la cabeza, y con ella la bota que los aprisionaba contra el suelo. Algunos de ellos han logrado sacudir los cimientos de la tiranía y arrojado del poder a los dictadores, que han decidido abandonar sin derramar apenas unas gotas de sangre; ciertamente inevitables por la euforia.
Pero hay otros que haciendo honor a sus orígenes de traidor y asesino y terrorista, siguen aferrándose al poder y continúan la masacre desde la fuerza más bruta y desleal: con carros de combate y aviones que no cesan de disparar y bombardear a todo cuanto puede ser derribado. Armamento alzado contra su pueblo ¡no para defenderlo!.

Esta música que, en su composición, pretende hacernos recordar el avance de una carreta, camino del mercado como -supuestamente- ideó el pintor que inspiró a Modest Mussorgsky, por los acontecimientos vividos y que se están viviendo en muchos lugares del mundo, siempre la tendré relacionada con los aires de revolución que vive el mundo islámico. Que sean para beneficio de sus pueblos y de la humanidad entera, acabando con la tiranía, la guerra y el terrorismo, depende -en parte- de todos los demás pueblos.

Hoy tampoco te hablaré del autor de los cuadros. Ahora estoy cansada y necesito dormir. Otro día te contaré de él: Cuando nadie escucha.

jueves, 3 de febrero de 2011

Aires de revolución

Alguien dijo que:
quien en la madurez seguía creyendo en la revolución social, como en su juventud,
era un irresponsable.
Sigo siendo una joven  de 55 años

¡¡Todos contra la opresión y el caciquismo!!