jueves, 30 de septiembre de 2010

Incendios 2010

Greenpeace ha publicado en su canal youtube un reportaje sobre los incendios que han asolado Galicia durante este año 2010. El seguimiento que un fotógrafo -Pedro Armestre- ha hecho  de los trabajos de bomberos, retenes de seguridad y particulares nos muestra  una serie de imágenes que por sí solas deberían bastar para tomar conciencia de que realmente "cuando el monte se quema, algo nuestro se quema"

domingo, 26 de septiembre de 2010

Cortos animados

Hay cortometrajes que dicen más que muchas películas de larga duración... El loco ha vuelto a perderse por esos cerros virtuales y me ha llegado con las manos llenas. Hoy el primero

machu pichu post - 3d
Cargado por la_shivi. - Videos web independientes.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Favete linguis!

Mírate al espejo... ¿qué ves?... 
¡exacto! justo lo mismo que ven los demás.
Por más que te arregles o disfraces, nunca verás tu verdadero rostro, tu auténtico yo.
...
Por eso, despedid a vuestros estilistas Soraya, Mª Teresa, Leire... y así contribuiréis a mejorar la economía

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Anuncio por palabras IV

El próximo 29 de septiembre, con motivo de la huelga general, se convoca a todos los parados para cubrir las jornadas en bares, restaurantes y centros comerciales de cada localidad.
Se ruega puntualidad.

martes, 21 de septiembre de 2010

El número 102

Las Abuelas de Plaza de Mayo identifican a otro nieto robado, el número 102

Juan Ignacio Irigaray | Buenos Aires 20/09/2010

Un hombre de 32 años, hijo de un matrimonio desaparecido durante la dictadura argentina (1976-1983) y apropiado desde que era bebé por un militar represor, se convirtió en la víctima número 102 de la 'guerra sucia' que recupera su verdadera identidad.

Se trata de Ezequiel Vázquez Sarmiento, un abogado especializado en medioambiente que trabaja en la fuerza aérea (ejército del aire) de Argentina como empleado civil, según revelaron a ELMUNDO.es fuentes judiciales.

"El joven ya está al tanto de su verdadera identidad pero sigue anónimo porque aún está procesando la noticia de la desaparición de sus padres", explicó Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, al anunciar la noticia en una conferencia de prensa.

'Está al tanto de su identidad pero aún está procesando la noticia de la desaparición de sus padres'

Los análisis de ADN en el estatal Banco Nacional de Datos Genéticos determinaron con 99,9999% de certeza que Ezequiel, en realidad, es hijo del matrimonio conformado por María Graciela Tauro y Jorge Daniel Rochistein.

La pareja militaba en la organización guerrillera 'Montoneros' y fue secuestrada por los represores el 15 de mayo de 1977 en la zona oeste del conurbano bonaerense. Ambos pasaron por el campo de concentración denominado 'Mansión Seré'.

A María Graciela, que estaba embarazada al momento de su secuestro, la trasladaron al campo de concentración Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) cuando estaba en la última fase de su embarazo y allí, en cautiverio, dio a luz a su hijo.

Luego, la madre y el padre fueron ejecutados de forma sumaria en un enfrentamiento entre guerrilleros y militares.

El oficial de la fuerza aérea Juan Carlos Vázquez Sarmiento está acusado de la apropiación de la criatura e inscripción con nombre falso en el registro civil, pero desde hace años el militar permanece prófugo de la Justicia.

La causa penal está en manos del juez federal Rodolfo Canicoba Corral y ha sido impulsada por la querellante Nelly Cecilia Wuiovich de Tauro, 86 años y madre de María Graciela, junto a su abogada Alcira Ríos.

Las Abuelas de Plaza de Mayo calculan que aún restan otras 400 personas por recuperar su identidad, ya que calculan que en la última dictadura los militares robaron unos 500 bebés.

El último hallazgo había sido en febrero de este año, cuando Francisco Madariaga Quintela, hijo de Silvia Mónica Quintela y Abel Pedro Madariaga, se convirtió en el 101 nieto recuperado.

La noticia en su origen:  Las Abuelas de Plaza de Mayo identifican a otro nieto robado, el número 102 | elmundo.es

lunes, 20 de septiembre de 2010

domingo, 19 de septiembre de 2010

Hasta siempre Labordeta

Hoy 19 de septiembre, pasada la 1.00 de la madrugada, ha fallecido el cantautor, político y escritor, José Antonio Labordeta a los 75 años de edad.

Descansa en paz amigo. Tus palabras que han abierto caminos de esperanza en muchos corazones, te lleven hacia la libertad.


"Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad."

José Antonio Labordeta (Tiempo de espera)".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Anuncio por palabras III

SE BUSCA
a la puta de la paloma que entre 75.000 espectadores, 90 reporteros gráficos y periodistas, 10 recogepelotas, 22 jugadores, 2 linieres y 1 árbitro, eligió mi cabeza para cagarse.

pd.
el loco pide disculpas por el lenguaje grosero...
yo me lo estoy pensando ;)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Los violines del Holocausto

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No comprendo a quienes niegan la existencia del Holocausto.
Me hago eco de esta noticia y la traigo al diario para seguir haciendo cadena… para que nadie olvide… para que nadie lo repita ¡nunca más!  contra ningún otro pueblo.
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Uno de los violines expuestos en Sion. MÁS FOTOS | Meritxell Mir
Uno de los violines expuestos en Sion. 

Meritxell Mir | Sion (Enviada especial) 14/09/2010
La melodía dulce de los violines sonaba cada vez que los trenes cargados de judíos llegaban a los campos de exterminio. "Los nazis no podían ser tan malos si se les recibía con el instrumento preferido por la comunidad semita", pensaban los ocupantes de aquellos vagones. No sabían entonces que esos mismos violines, tocados también por otros judíos deportados, sonarían de nuevo en su camino a las cámaras de gas.
Cuando un judío escuchaba la música de un violín, se sentía relajado, así que los alemanes utilizaban esa circunstancia para que no se rebelaran. "Es una manera horrorosa de engañar a la gente", dice Amnon Weinstein, el luthier israelí que lleva más de 15 años buscando instrumentos conectados con el Holocausto y documentando las historias que se ocultan detrás de sus cuerdas.
Seis décadas después del final de la barbarie, y por primera vez fuera de Israel, se han podido escuchar estos violines durante el Festival Internacional de Sion, una de las citas musicales más importantes de Suiza. Los conciertos han estado acompañados por una exposición en la que, a través de los propios instrumentos y de varias fotografías, se conoce la conmovedora historia de estos 26 "violines de la Esperanza".
Aunque a finales de esta semana regresarán a Tel-Aviv, el próximo mes de enero estos altavoces de la tragedia del Holocausto viajarán hasta Madrid para participar en un concierto conmemorativo del Día Internacional del Holocausto.

Desgaste emocional
De las 16 piezas expuestas en Sion, algunas pertenecieron a deportados a los campos de concentración; otras, a judíos a los que los alemanes les quitaron todo y sólo les quedó el violín con el que pedir limosna en las calles; y otras, a músicos profesionales que consiguieron huir de la zona nazi.
Según explica Weinstein, reparar estos violines implica un gran desgaste emocional porque enfrentarse a su dañada madera es enfrentarse al sufrimiento de las manos que los tocaron; y también, en muchos casos, a su sentimiento de culpa. Cuando sus notas acompañaban a otros judíos que creían que iban a ducharse, ellos eran los únicos, además de los nazis, que sabían el destino final de aquella ristra de personas que salía de los barracones por última vez. "Y yo siempre me pregunto: '¿Cómo podían hacerlo?'" dice el luthier.
La mayoría de estos violines llegaron al taller que Weinstein tiene en Tel-Aviv en muy mal estado, no sólo por el tiempo que ha transcurrido sino porque muchos de estos instrumentos fueron tocados bajo la lluvia y la nieve, "sus dos peores enemigos". "Todos los que fueron utilizados en los campos de concentración tienen la madera de la parte superior totalmente desgastada, mientras que la posterior, está mucho mejor conservada y tiene mucho más brillo", explica Weinstein, uno de los fabricantes de violines más reconocidos del mundo.
Muchas de estas piezas tienen grabada la estrella de David, algo que para este escultor de violines "es como un monumento a los miles de instrumentos que los alemanes confiscaron a los judíos".
La historia de Motele
Aún así, hubo al menos una ocasión en la que un violín sirvió para atacar a los alemanes. Es la historia de Motele, un niño bielorruso de 12 años que vio como los nazis masacraban a toda su familia. Él consiguió salvarse y sobrevivió en el bosque con su violín hasta que encontró a unos partisanos judíos que le cuidaron. Al descubrir el talento del niño, los partisanos le hacían ir cada noche a un pueblo dominado por los nazis para que les deleitara con su música y pidiera limosna. Tras ganarse su confianza durante un año (pues no sabían que era judío), Motele labró su venganza. Cada noche llevaba consigo su violín, pero también un puñado de dinamita que acumulaba en el sótano de la cantina donde tocaba. Una vez tuvo suficiente explosivo, hizo volar el edificio por los aires. Más de 250 nazis murieron. Motele sobrevivió a la refriega, pero su suerte le duró tan sólo unos semanas más. Hoy, su alma se convierte en partitura cada vez que algún músico vuelve a hacer sonar las cuerdas de su violín.
La noticia en su origen:
Los violines del Holocausto | Cultura | elmundo.es

domingo, 12 de septiembre de 2010

La constelación de Eurión

¿Estás en paro y no te alcanzan las ayudas para pagar todos los gastos que se originan al iniciarse el curso escolar? Pues no se te ocurra escanear un billete de 500€ y tratar de manipularlo con 'Photoshop' -para hacerlo más real que una simple imagen escaneada-, porque te saldrá el siguiente aviso:

Esta aplicación no admite la edición de imágenes de billetes de banco.
 

Te remite, además, a la página "Billetes y lucha contra la falsificación" que te amplía la información, para que no creas que es un bug del programa, o un gusano de esos que recorren tu disco duro comiéndose todo cuanto encuentra.

La noticia completa es muy interesante y la puedes seguir aquí: "La constelación Eurión".

El loco y yo hemos copiado la imagen y al intentar abrirla con el 'potochó' hemos descubierto que es cierto... al menos el cartelito ha salido tal como dicen (y eso que no es escaneado... porque no sé de dónde íbamos a sacarlo, dicho sea de paso).

¿Seguro que hay gente que piensan usar billetes escaneados, intentando engañar al personal? jo, cómo está el patio

viernes, 10 de septiembre de 2010

El poder de lo pequeño

Al norte de Burgos, en el Valle de Valdivielso,  sus 400 vecinos se han quedado sin el hilo invisible que los unía, se han quedado huérfanos de noticias. El dial 106.0 ha quedado sin voz. Y es que el ayuntamiento (formado por PP y PSOE) les ha cerrado Radio Valdivielso, porque dicen que "se había politizado". ¡Manda 'congojos' la cosa!

Estas 400 personas que viven desperdigadas por los 14 pueblos que forman la Merindad, han sido víctimas de las prácticas abusivas y caciquiles de quienes se creen dueños de la verdad. 400 personas que se sentían acompañadas y seguras porque podían comunicarse con la radio y avisar -por ejemplo- de que la nieve caída taponaba la salida... personas que, en la distancia, se intercomunicaban compartiendo el día a día, esas sus cosas que hacen más amena la vida en zonas tan austeras como el norte de Burgos.

En tiempos donde la comunicación está al alcance de todos los españoles, debemos denunciar el silencio que han impuesto a toda una comarca porque dicen que "se había politizado"... ¿qué habría que decirles a "esos politiquillos" cuando llegue la hora de hacer campaña e interrumpan en sus quehaceres diarios a estas personas?

Este loco cada vez entiende menos a los que se hacen llamar "políticos".

¡¡¡Por el derecho a la información en Valdivielso!!!
¡¡VIVA RADIO VALDIVIELSO!!


El vídeo está traído desde "periodismo humano"

domingo, 5 de septiembre de 2010

La última: pasar por el polígrafo en las entrevistas de trabajo

Varias empresas ofrecen en España su detector de mentiras para indagar sobre "la honestidad, adicciones o antecedentes" de los candidatos

"Si eres honesto, no te importará demostrarlo", dice un portavoz de Omnis

Unión Fenosa y Calvo se han enfrentado a denuncias por usar el detector en El Salvador y Guatemala

Periodismo Humano  30.08.2010 · Juan Luis Sánchez

Esto no es la tele. Aquí no hay espectáculo. No hay preguntas cebo ni guerra de audiencias. Es puro negocio basado en la desconfianza. Varias empresas españolas extienden el uso del polígrafo en las entrevistas de trabajo para “identificar a tiempo a quienes constituyen una amenaza o un riesgo para la empresa y lógicamente tratan de ocultarlo”, dice en su web la empresa española Omnis, que vende sus servicios a otras compañías para someter a empleados y aspirantes a la “máquina de la verdad”.

“Más del 70% de los candidatos a un puesto de trabajo oculta o distorsiona algún dato relevante sobre su persona, su historial o sus intenciones. Por ello el polígrafo cada vez se utiliza más”, afirma la publicidad de la empresa. Hay otras compañías que ofrecen una carta de servicios casi idéntica, como Horcis, Bear Forensics o el Grupo Verity. Este último que presume en su web de haber prestado sus servicios de polígrafo a empresas como McDonald’s, Securitas, Bimbo, BBVA o Wolkswagen.

¿Para qué se usa exactamente el polígrafo? No conteste ahora, hágalo después de la publicidad.

 

 

Publicidad de las tarifas de una de las empresas que ofrecen pruebas del polígrafo.

 

Todas las empresas citadas prometen que gracias a su prueba se podrá saber si “todos los datos del CV de un candidato son ciertos”, detectar si hay “adicciones, conflictos en anteriores empresas, antecedentes, enfermedades, abusos de alcohol…” o si las intenciones del candidato no son las que parecen. Y se dan algunos perfiles que representan a los puestos de trabajo más indicados para someterse al detector: cargos con presupuesto asignado, “vigilantes, limpiadoras” (sí, con a), etc.

Por supuesto, el servicio está diversificado y también tiene una aplicación más personal: “el personal doméstico de una casa debe ser de máxima confianza. El polígrafo permite (…) aclarar aquellas dudas o sospechas” sobre “maltrato a bebés o a ancianos, robo, fraude…”, dice Omnis en su web.

Y, sin embargo,aunque se las arreglan para averiguar todo eso, afirman que “en ningún caso se formulan cuestiones relativas a la vida sexual de las personas, su orientación religiosa o política, ni se invade de modo alguno su intimidad“.


publicidad corporativa de Omnis

Omnis se funda en 2007 en Málaga y en solo tres años, los de la crisis, tiene sede en tres ciudades más. Es la empresa que está detrás del sistema del polígrafo utilizado en algunos programas de televisión, como El juego de tu vida. A pesar de este crecimiento, los sindicatos no tienen constancia de ninguna denuncia por parte de ningún trabajador y se muestran “escandalizados” con la posibilidad de que todo esto esté ocurriendo.

Cada año, Omnis trabaja para “unas 15 empresas” en selección de personal, según David Fierro, jefe de marketing de la compañía, con el que hemos hablado. Reconoce que “aunque la práctica se extiende, todavía son pocas”, y que la mayoría de los polígrafos en España se usan “para aclarar infidelidades, robos en el hogar o abusos sexuales”.

El portavoz de Omnis nos cuenta que están intentando potenciar esta vertiente de su negocio dedicada a lo laboral. “Se trata de no esperar a que te roben, sino comprobar desde el inicio que estás contratando a personas de confianza. Uno puede decir que es honesto, pero si lo es de verdad, no le importará demostrarlo“.

¿Es legal?

Ese “no le importará” es un matiz clave en todo este asunto. Las pruebas del polígrafo, claro, son voluntarias; uno se somete a ellas sólo si quiere. Sin embargo, es evidente que si no se pasa por el polígrafo es muy probable que quedes descartado para el puesto. ¿No hay coacción laboral?

Legalmente no, según la abogada Paloma Llaneza: “el uso del polígrafo no es válido ante la Justicia española, pero la ley no regula otros usos privados. Y los procesos de selección de personal no forman parte legalmente de la relación entre empresarios y trabajadores, donde sí se entiende que no hay condiciones de igualdad, que puede haber coacción: en teoría, cuando uno va a hacer una entrevista de trabajo, acude a un encuentro de igual a igual. Una vez contratado, ya sí se entiende que el trabajador no es libre de negarse a hacer el test y, por tanto, la prueba sería nula”.

Los sindicatos, en cambio, ven evidente que “esas preguntas se hacen en un contexto donde se fundamenta la relación laboral”, en palabras de Jesús González, abogado sindicalista. “Desde el momento en que empieza el contacto empleado – empresa debe existir protección para el trabajador”, añade, y en eso está de acuerdo con Francisco Díaz, de la Fundación Socio Laboral de Andalucía, que califica de “extremadamente grave” que en una situación legalmente voluntaria, “pero que no lo es”, uno tenga que “declarar sobre su ideología, religión, creencias, afiliación, enfermedades, etcétera”.

Desembocamos: en España, el meollo del asunto no está en la herramienta que se usa sino en las preguntas. ¿Es legal que te pregunten en una entrevista de trabajo, por ejemplo, si estás embarazada? Se da la paradoja de que “es legal que te lo pregunten, pero es ilegal que tengan en cuenta la respuesta a la hora de elegir”, nos dice Paloma Llaneza. “Puedes negarte a contestar y tienes derecho a mentir. Y si eres capaz de demostrar que no te eligieron por no contestar o por contestar algo que forma parte de tu intimidad, entonces va contra la Constitución, porque es discriminatorio”.

Por tanto, según esto, preguntar no discrimina, elegir según criterios discriminatorios, sí. Y, claro, cómo demostrar que efectivamente no te contrataron por ser negro, o hetero, o de derechas, o budista.

Estamos una vez más en el terreno de lo ético. Paloma Llaneza comparte que “moralmente, el uso del polígrafo en cualquier circunstancia es reprobable”, pero matiza que “las mujeres llevamos décadas recibiendo preguntas inaceptables en las entrevistas de trabajo”. De hecho, añade Llaneza, “me consta que El Corte Inglés manda a investigadores privados a comprobar el perfil personal de la gente a la que va a contratar; los manda a sus casas, incluso”.

Otro ejemplo crudo nos lo ponía el propio portavoz de Omnis en conversación telefónica: “A muchas mujeres en las entrevistas de trabajo se les pregunta por ejemplo cuándo fue la última vez que tuvieron la regla“, dice. “La respuesta no importa en absoluto, es sólo para ver cómo reacciona en una situación incómoda”.

Cambiar la ley para incluir los procesos de selección en las relaciones laborales y así proteger a los candidatos de estas situaciones se antoja difícil, vista la tendencia hacia la flexibilización del mercado de trabajo: “haría la contratación más complicada, más lenta, sobre todo para los pequeños y medianos empresarios, que se juegan mucho en cada contrato”, opina Llaneza. Sin embargo, en Estados Unidos, una Ley para la protección del empleado contra la prueba del polígrafo prohíbe desde 1988 el uso del detector tanto en el “período de pre-empleo” como con el contrato en vigor.

Empresas españolas en el extranjero

A menos garantías y derechos tengan los trabajadores, más campo para correr tiene el detector de mentiras. La empresa española Calvo, la del atún, claro, ha recibido denuncias sindicales en El Salvador por “someter a interrogatorios bajo aplicación del polígrafo” a 20 trabajadores, ya contratados, en 2007.

Uno de esos trabajadores cuenta cómo “la jefa de Producción me manifestó que a varios compañeros de mi área se nos iba a practicar una prueba poligráfica, debido a que, supuestamente, habían ocurrido actos de sabotaje contra un montacargas y una banda de producción. Aunque decían que era ‘voluntaria’, el negarse a practicarla era, según la Administración, una prueba de tener alguna implicación o conocimiento de los hechos”. Las preguntas del interrogatorio se salían de lo estrictamente ocurrido, con lo que la empresa obtuvo información sobre la vida interna de los sindicatos, por ejemplo.

Otra empresa española, Unión Fenosa, fue acusada por el Tribunal Permanente de los Pueblos, una asociación de juristas que analiza los abusos de las multinacionales en todo el mundo, de precarizar los puestos de trabajo dejándolos en manos de subcontratas que, entre otras prácticas, aplicaban el polígrafo para la contratación.

¿Ha consumido droga en los últimos tres meses? ¿saca provecho de la prostitución? ¿lleva un arma? ¿ha matado a alguien? ¿ha abusado sexualmente de alguien? ¿ha visto alguna mujer desnuda? ¿es cristiano de verdad? ¿ha participado en conflictos laborales? Son algunas de las preguntas que tuvo que contestar Agustín Ortiz en una entrevista de trabajo para una compañía guatemalteca que relata en el Diario de Centro América. En ese artículo, el abogado laboralista Alejandro Argueta dice que “lo que se vislumbra es que el mercado laboral se está organizando sobre el paradigma cultural de que el trabajador es un criminal, un enemigo”.

También en Colombia, una empresa portuaria hizo pasar a todos los trabajadores de un muelle por el polígrafo para interrogarles sobre la desaparición de un contenedor. En  estos casos se trata de investigaciones internas dentro de las propias compañías, independientes a las que le corresponde hacer a la policía.

Noemí es una publicista peruana y contó en su blog su odisea del polígrafo. Tuvo que hacer cuatro pruebas para conseguir su trabajo; la última, frente a una “psicóloga fría y calculadora”, que le dijo, según cuenta ella misma, “Noemí, la mentira es mala, no hay mentira blanca o mentirita (…) No te conviene mentir porque yo lo sabré. ¿Hay algo que quieras decirme antes de empezar? Dime qué es lo mas malo que has hecho en tu vida”. Luego comenzaron las preguntas con el polígrafo sobre “si había estado presa” o “si tenía vínculos con narcotraficantes”, por ejemplo

¿Pero es fiable?


Todo lo anterior se centra sobre si es ético y legal que una persona sea sometida a una máquina de la verdad como requisito para acceder a un puesto de trabajo. Otro tema diferente es si los resultados son fiables. Obviamente, las empresas que prestan servicios relacionados con el polígrafo exhiben sus diplomas, certificados, modelos tecnológicos y analogías internacionales para dejar claro que lo suyo es ciencia (y de camino echar tierra encima de la competencia).

Pero Estados Unidos no admite en un juicio pruebas inculpatorias obtenidas por el polígrafo. Alemania tampoco. Colombia tampoco. España tampoco. “Las alteraciones fisiológicas cuando uno miente [si te late más o menos el corazón, si la respiración varía...] dependen demasiado de la personalidad de cada uno como para darlos por definitivos”, dice Paloma Llaneza. “Además, la homologación de los aparatos no ofrece las garantías que debería”, nos dice un portavoz de UGT.

Y luego está el otro frente: quién se queda y para qué se usa el archivo de preguntas y respuestas, con información sobre el verdadero juego de tu vida. En España, la Ley de Protección de Datos los protege e impide que todo eso pase a manos de terceros… pero el mundo es grande y la letra pequeña es traicionera. Verdad verdadera.

La noticia en su origen:
La última: pasar por el polígrafo en las entrevistas de trabajo – periodismohumano

sábado, 4 de septiembre de 2010

RCA: Niños desnutridos

Con la pobreza llega la desnutrición a los niños. Es la eterna historia de África. Hace menos de un año, la sección española de Médicos Sin Fronteras recibió la alerta del Ministerio de Sanidad de la RCA. Durante una campaña de vacunación habían detectado múltiples casos de desnutrición aguda infantil. La cosa parecía sería. Y lo era. Por eso, en agosto de 2009, MSF montó un centro hospitalario en Boda y 10 pequeños centros en los poblados cercanos. Lo que se planteaba como una acción temporal de tres meses tiene visos de permanecer en el tiempo, porque hay más de 2.500 niños atendidos por desnutrición aguda en la zona.
El centro de desnutrición de Boda está en el centro de la ciudad. Grandes tiendas de campaña de lona conforman unas instalaciones que nacieron como provisionales, pero que llevan camino de convertirse en indefinidas, junto a los barracones del viejo hospital. Hoy hay unos cincuenta niños tratados por desnutrición. Cada tienda cobija a 10 niños en colchonetas de plástico con mosquiteras que cuelgan del techo.
Solange no sabe cuántos años tiene. No más de 10. Tiene en brazos un bebé de ocho meses, su hermano, que lleva 33 días ingresado. Su madre murió hace tres meses, no sabe de qué, y ella, que es la hija mayor, se ha tenido que hacer cargo de su hermanito, mientras su padre permanece en el poblado, a cuatro horas de Boda, trabajando el campo y cuidando a los otros tres hermanos.
Ella lo lleva con naturalidad. Hace lo que ve hacer a las otras madres. Lava al bebé, lo mece, lo lleva a la consulta del médico y le da las medicinas. Lo que no puede es calmarlo, como las otras madres, dándole el pecho. Pero le da el biberón, que viene a ser lo mismo.
Hoy Solange está contenta. Acaban de pesar a su hermanito y la báscula ha marcado 4,3 kilos. Cuando llegue a 4,5 podrá volver a casa. Llegó con un peso de 3,8 kilos y durante tres semanas no ganó prácticamente nada. Pero ahora lleva 10 días ganando peso y, aunque sus brazos sigan siendo esqueléticos, su metabolismo está respondiendo a la leche terapéutica.
“Se salvará”, dice Baidoje Roskand, 33 años, médico responsable del centro. “Aunque llegó con un grado de desnutrición, lo trajeron a tiempo, y aunque le ha costado recuperarse, ya ha pasado el peligro. Pronto le daremos el alta”.
El doctor Roskand es de Bangui y dirige el centro de desnutrición desde que se abrió en agosto de 2009. Explica que la situación ha mejorado, pero que no hay que bajar la guardia. “La desnutrición ha llegado de repente, a medida que la población no tenía dinero y se ha limitado a comer mandioca”, dice. “Además, muchos casos surgen después de una malaria, que les deja sin fuerzas. Lo que no sabemos es cuántos niños mueren en el campo”.
También está en el límite un minúsculo bebé de apenas tres meses en brazos de su joven madre, Zenabo, que con 19 años parece asustada. El niño no ganaba peso. Ella está también desnutrida y se aferra a su primer hijo, mientras su marido, vendedor ambulante, se ha quedado en el poblado. Los trajeron a Boda hace 10 días. Y el bebé ha ganado un poco de peso, pero no suficiente.
Por lo menos, tiene a su madre a su lado. El doctor Roskand cuenta que hace una semana llegó al centro una mujer con un bebé de pocos meses en un estado realmente crítico. “Os lo dejo, porque tengo que ir a cuidar a mis otros tres hijos”, dijo la madre. “Pero se va a morir”, le dijeron. “Qué le voy a hacer”, contestó la madre, “tengo que salvar a los más fuertes”. El bebé murió.
La desnutrición afecta a 55 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo. Una enfermedad que acaba con la vida de nueve niños cada minuto.

EN MEDIO DE NINGUNA PARTE
“La fuerza divina y la brujería están muy unidos en África. Likundu es la palabra que utilizan para explicar las cosas que suceden. Las enfermedades, incluso la muerte, se explican muchas veces por un maleficio de brujería que le ha enviado algún enemigo. Es una creencia generalizada que explica lo inexplicable”. Quien así habla es el padre Adelino, un misionero comboniano de origen italiano que lleva 35 de sus 67 años en la RCA.
A su juicio, la magia negra impide progresar a este país y a muchos de África. “El likundu está presente en todos los ámbitos de la sociedad”, añade Adelino, “de forma que ninguna enfermedad se considera que ha partido de causas naturales, sino de algún maleficio. Aunque el likundu está prohibido por la ley, todo el mundo acude a los brujos en busca de soluciones, aunque luego sean linchados por la turba cuando conviene. Es una tierra de enormes contrastes”.
La iglesia de los misioneros combonianos se alza erguida a las afueras de Boda. Estos sacerdotes italianos llegaron a la RCA en los años setenta para quedarse. En la misión de Boda hay dos sacerdotes italianos, Adelino y Aurelio, 59 años, que conocen bien el país. “La RCA lleva años yendo para atrás”, explican los dos quitándose la palabra. “Hay una regresión en todos los ámbitos de la sociedad. El pueblo no ve ningún futuro y nadie es capaz de proyectar un sueño para el país y sus ciudadanos. Se conforman porque ahora viven en una paz relativa, aunque la violencia sigue presente en todo el país”.
“Además, la corrupción ha llegado a todos los niveles. Aquí, en el sur, la población vivía antes de la agricultura y subsistían de forma modesta, pero sin hambre. Cuando llegó la fiebre de los diamantes, dejaron el campo y se pusieron a buscar piedras preciosas. Era un dinero fácil. Piensan que el diamante es una creación del diablo y el dinero que obtienen lo gastan rápidamente. Cuando ha llegado la crisis, esta ciudad se ha vuelto pobre”.
El intenso olor a la mandioca puesta al sol para secarse inunda las inmediaciones del mercado de Boda. Cuando se llega a los puestos del mercado, ese olor se mezcla con el del pescado o la carne llenos de moscas. Las mujeres aguardan sentadas en sus puestos, charlando, con niños en brazos, a que alguien se acerque a comprar o a cambiar productos para subsistir.
De vuelta a la calle principal, aparece un enorme edificio con un cartel envejecido: “Estación eléctrica de Boda. Inaugurada el 30 de marzo de 1996 a las 11 horas”. Una estación de gasóleo que, por supuesto, no está en funcionamiento por falta de combustible. Como el propio país. Allí no funciona casi nada y tampoco se espera que lo haga.
La vida transcurre cansinamente, sin objetivos ni esperanza. Hay que pasar el día, la semana, el mes o el año... la temporada seca y la de lluvias, esperando sobrevivir a la violencia o las enfermedades. “La única esperanza de futuro son los niños, que siguen mostrando su alegría y sus ganas de vivir”, dice el padre Aurelio. “Cada familia tiene cinco o más hijos, y en algún momento ese nuevo ejército cambiará el país”.

Un niño con malnutrición severa.

Hace un año se detectaron múltiples casos de desnutrición aguda infantil.

Tras la apertura hace un año de varios centros, la situación ha mejorado algo, aunque los médicos advierten de que no se puede bajar la guardia.

"La desnutrición ha llegado de repente, a medida que la población no tenía dinero y se ha limitado a comer mandioca", comenta un sanitario.

La desnutrición acaba con la vida de nueve niños cada minuto.
Los agujeros negros del planeta en ELPAÍS.com

viernes, 3 de septiembre de 2010

RCA: Minas de diamantes

El sur de la RCA había sido siempre una zona rica, dentro de un orden. Con fronteras con Camerún y Congo, esa región es rica en oro y diamantes, además de exportar madera a sus países vecinos. Boda, la ciudad más grande de la zona, con 25.000 habitantes y a 200 kilómetros al sur de la capital, Bangui, era una especie de reducto en medio de la pobreza. Era una ciudad próspera que tenía hasta luz eléctrica.
Sin embargo, la crisis de los países ricos cayó como una losa sobre esta ciudad y sobre sus ciudadanos. En los años boyantes, miles de personas habían dejado sus huertos o sus escuelas para trabajar en la mina y les había ido muy bien. Ganaban lo suficiente como para vivir bien, cambiar el tejado de paja de su casa por otro de zinc, comprar una moto y olvidarse de su granja o de sus estudios.
Cuando Estados Unidos y Europa entraron en recesión, el mercado de diamantes se vino abajo de un día para otro. No solo cayeron los precios a más de la mitad, sino que se frenó la demanda. La mayoría de las minas cerró y las que se mantienen abiertas trabajan a medio gas.
En Boda, nadie quiere hablar de las minas. Saben que los diamantes construyeron y desarrollaron la ciudad, y que ahora no dan para comer. Cientos de jóvenes que dejaron de estudiar deambulan ahora por las calles buscando trabajo, mientras familias enteras sufren las consecuencias del fin de la gallina de los huevos de oro.
La gendarmería de las minas es un pequeño edificio de ladrillo y tejado de zinc en una calle céntrica de Boda. Hay que esperar casi una hora a que llegue el comandante, a pesar de tener cita concertada. Estamos en África. Él tiene que autorizar la visita a una de las pocas minas abiertas a las afueras de la ciudad.
De entrada, todo parece muy difícil; imposible. Debíamos de haber solicitado un permiso en Bangui y eso puede tardar tres o cuatro días. “Lo dice la ley y no podemos eludirla”, dice antes de empezar un largo silencio. “¿Algo se podrá hacer?”. Esa pregunta, con la cartera en la mano, endulzada con “me imagino que se podrá solucionar con alguna tasa…”, suele dar resultados en los países en los que la corrupción forma parte de la vida cotidiana.
Por supuesto, algo se pudo hacer. Y en menos de una hora, un funcionario de la gendarmería de las minas llamado Emmanuel, vestido con chándal y un Kaláshnikov al hombro, hacía de guía y guardián al todoterreno que avanzaba hacia las minas de Bena Bele, situadas a 15 kilómetros de Boda.
Las minas son a cielo abierto y tienen un aspecto de enorme charco de agua y barro en donde 200 obreros se mueven como hormigas, moviendo la tierra a paladas de un charco a otro. En lo alto, una especie de tenderete con una esterilla en el suelo, en la que se sientan tres musulmanes que dan órdenes a los vigilantes. Tahir Charif dice ser el dueño de la mina, o el responsable, no queda muy claro. Lo que sí queda claro es que allí es el que toma las decisiones.
“Aquí trabajan unas trescientas personas todas las semanas”, explica Tahir. “Llegan los domingos por la noche, duermen en el campamento y empiezan a trabajar el lunes a las seis de la mañana. Hacen turnos para que haya siempre 200 personas excavando. Están hasta el sábado, en que vuelven a Boda. La semana siguiente viene un grupo diferente, porque esta es de las pocas minas que siguen abiertas”.
El trabajo es duro. Muy duro. El enorme agujero de barro está a unos cincuenta metros del cauce del río, por lo que el agua sale del suelo a cada paletada. De eso se trata. Hay que ir acotando pequeñas parcelas de agua, a unos cinco metros de profundidad, en donde cribar las piedras y buscar los diminutos diamantes.
Samuel no debe tener más de 15 o 16 años, aunque asegura tener 18. Acaba de subir del agujero y va a descansar un poco. Viste solamente un traje de baño moderno y ceñido y entrega la pala al que le sustituirá en el hoyo. “El trabajo es muy duro”, dice, “pero es un trabajo y pagan. Solo puedo venir una semana al mes como mucho y me sacó 1.000 francos de la RCA al día (unos 10 euros a la semana). Con eso ayudo en casa, porque tengo siete hermanos y mi padre ya no encuentra trabajo en las minas”.
“¿Cómo son los diamantes?”.
“No lo sé. Yo nunca he visto ninguno. La mayoría de nosotros solo excavamos la tierra sin parar. Luego llegan otros, los de confianza, que trabajarán en la zona acotada en busca de los diamantes. Nosotros solo excavamos, descansamos un poco y volvemos a la pala. Si paramos, nos echan. Aun así, tenemos que estar contentos porque sacamos unos miles de francos cada vez que nos contratan”.
Tahir sigue dando instrucciones a jefes, jefecillos y vigilantes, que se ocupan de que todo funcione según lo previsto. “Hoy no sacaremos diamantes”, explica. “Estamos acotando tres o cuatro zonas para mañana empezar la criba. Solemos obtener unos 200 diamantes a la semana. Cuanto más grandes sean, más dinero sacaremos. Pero como los precios han bajado un 60% desde 2007, ya no contratamos a tanta gente”.
Además de las minas grandes, antes había pequeñas explotaciones en algunos de los ríos de la zona. La gente buscaba oro y diamantes para venderlos a los grandes propietarios. Pero ya no hay mercado. Y la ciudad de Boda ha ido empobreciéndose poco a poco, hasta ser un pueblo más de los muchos que luchan por sobrevivir en la RCA.
Minas de diamantes
Cuando EE UU y Europa entraron en recesión, el mercado de diamantes se vino abajo.
Minas de diamantes
Las minas son a cielo abierto y tienen un aspecto de enorme charco de agua y barro en donde 200 obreros mueven la tierra a paladas.
Minas de diamantes
El agujero está a unos cincuenta metros del cauce del río y el agua sale del suelo a cada paletada.
Minas de diamantes
"Nosotros solo excavamos, descansamos un poco y volvemos. Si paramos, nos echan", comenta un trabajador de la mina.
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jueves, 2 de septiembre de 2010

RCA: Campamento de refugiados

Al norte de Batangafo, a dos horas en coche por una carretera de laterita, se encuentra el pueblo de Kabo, el último al que se puede llegar sin riesgo. A partir de ahí, y hasta la frontera con Chad, el Ejército regular y los rebeldes mantienen enfrentamientos continuos por el control de la zona. Decenas de poblados han tenido que ser abandonados por el aviso del Ejército (FACA) de que iban a “barrer” la zona en busca de rebeldes.
Según el último informe de la Oficina del Representante Especial del Secretariado General para niños y conflictos armados, hay varios grupos rebeldes que controlan distintas zonas en la República Centroafricana. Y todos ellos secuestran y reclutan niños en sus ejércitos.
En la zona de Kabo, el grupo más activo durante muchos años era el Ejército Popular para el Restablecimiento de la República y la Democracia (APRD). Ahora está en proceso de desarme y han liberado a más de 100 niños que habían sido secuestrados durante años. Parecen inofensivos cuando paran a los todoterrenos de las ONG, miran en el interior y les dan paso levantando una rudimentaria barrera de madera. Lo mismo sucede con la Unión de Fuerzas Democráticas para la Integración (UFDR), que prácticamente han desaparecido.
Los que sí están en activo son el FPR, un grupo de chadianos que actúan como bandoleros y viven de robar a los embararas y a los vehículos que circulan por la zona; y sobre todo, las Fuerzas Democráticas Populares Centroafricanas (FDPC). Es contra estos últimos contra lo que han dirigido su ofensiva las FACA. El 25 de marzo pasado, los guerrilleros del FDPC secuestraron a un grupo de negociadores de Naciones Unidas para su desarme. A los pocos días ejecutaron a uno de los secuestrados y se disparó el conflicto.
Las FACA reunieron en abril a los jefes de las tribus de la zona, desde Kabo hasta la frontera con Chad, y les anunciaron una ofensiva en toda regla. Al que se quedara le considerarían cómplice del FDPC. En pocas semanas, la mayoría de los poblados han quedado vacíos. Entre 5.000 y 10.000 personas han dejado sus casas y han huido a donde han podido.
Se repite la historia. En 2008, durante los más duros enfrentamientos entre el Ejército regular y las fuerzas rebeldes, cerca de 12.000 personas tuvieron que abandonar sus poblados y vivieron meses en campamentos de desplazados. Muchos de ellos nunca pudieron volver a sus casas.
En abril, la Prefectura de Kabo, el alcalde y los jefes de tribu decidieron que había que volver a montar un campo de desplazados. Pidieron ayuda a Médicos Sin Fronteras y a Unicef, y en pocos días se pusieron en marcha ambas ONG, empezando a organizar el campo en un enorme descampado de 70.000 metros cuadrados (una extensión similar a siete campos de fútbol) a las afueras de la ciudad, de unos 16.000 habitantes.
La llegada al campo de desplazados, a medio montar, levanta una gran curiosidad. El makoundi (jefe) del poblado de Bokayanga, a 14 kilómetros al norte de Kabo, explica que llegó hace una semana con sus cerca de mil habitantes, pero que tuvieron que salir prácticamente con lo puesto. “El Ejército nos dijo que nos fuéramos de un día para otro y tuvimos que dejar nuestros animales. El poblado ha quedado vacío y no sabemos cuándo podremos volver. Aunque llevábamos meses teniendo que huir al campo un día sí y otro también por los enfrentamientos entre Ejército y rebeldes”.
Agustine Dienba tiene 64 años y 12 hijos. Su marido es agricultor y se ha quedado cerca del poblado donde vivían recogiendo mandioca para poder subsistir. Vendrá pronto. Agustine llegó el 17 de abril, después de dos días de viaje andando con sus hijos. Ahora están montando su chabola con palos. “Nos esperan meses muy duros”, explica la mujer, “ya sabemos lo que es esto, porque ya estuvimos aquí en 2008 durante más de un año”. Se deja fotografiar con su familia y enseguida vuelven al trabajo. Hay que montar la chabola pronto, porque en pocos días empezará a llover, “y aquí cuando llueve lo hace de verdad”.
Agustine y su familia han recibido dos kits de MSF para instalarse en el campo de desplazados. Cada uno de ellos tiene una lona grande para fabricar el tejado de la tienda, 2 mantas, 2 mosquiteras, 10 metros de cuerda, una esterilla, una barra de jabón, 4 platos, 4 vasos, 4 tenedores, 4 cucharas, un cuchillo, una olla, una jarra, un bidón para 20 litros de agua y un saco. Eso es todo lo que tienen. Aunque confían en que Naciones Unidas ayude en algún momento repartiendo alimentos.
El enorme descampado se va llenando poco a poco de familias que empiezan a construir sus viviendas. MSF ha repartido 600 kits de supervivencia y calculan que allí se instalarán cerca de 2.500 personas. ¿Cuánto tiempo? Nadie lo sabe.
Suzanne Kosina, 48 años, atiende a sus cuatro hijos mientras su marido trabaja en la preparación de la choza. Han encendido un fuego para hacer una sopa con lo que puedan encontrar. Se instalaron en el campamento hace dos días y han dormido en la esterilla, rezando para que no lloviera porque hasta esta mañana no han puesto la lona que hace las veces de tejado. “Es la primera vez que estamos en un campo de desplazados”, explica Suzanne. “En 2008 decidimos huir al campo y esperar escondidos a que pasaran los enfrentamientos. Pero esta vez hemos preferido venir aquí. No he podido traer casi nada, porque el Ejército nos echó de nuestras casas cuando los rebeldes instalaron un puesto de vigilancia en nuestro poblado. Pasamos mucho miedo mientras nos íbamos, oímos tiros y salimos corriendo”.
Como otras familias, la de Suzanne no sabe cuánto tendrán que pasar fuera de su poblado. “Llevábamos meses conviviendo con los rebeldes sin tener problemas. Nos pedían cosas, pero no eran violentos”, explica. “Pero ahora ha vuelto a empezar la guerra y nadie sabe lo que durará”.
El día avanza y no paran de llegar más familias. Los niños cuidan de los bebés mientras el padre y los mayores empiezan a montar la nueva vivienda con palos y ramas y la madre enciende el fuego.
En una esquina del campo de desplazados se amontonan mujeres y niños alrededor de un pozo de agua. La recogida del agua siempre ha sido cosa de mujeres en África, aunque, desde que llegaron los bidones de agua, los niños pueden ayudar en esas tareas, porque pesan menos que los viejos cántaros de barro. El pozo parece que está bastante lleno y mujeres y niños se afanan en sacar el agua con una larga cuerda mientras empieza a anochecer.
Con la oscuridad empiezan a encenderse hogueras. Decenas de fuegos para cocinar lo poco que tienen. La mayoría se alimenta de mandioca, un tubérculo parecido a la yuca, pero que contiene cianuro, por lo que exige un tratamiento antes de cocinarlo para no envenenarse. Primero hay que lavar el tubérculo durante varios días en el río para que salga el cianuro; luego se pela y se deja secar en el suelo, antes de molerlo y convertirlo en harina. Esa harina de mandioca frita en buñuelos es para muchos el único alimento.
Poco a poco se van apagando las hogueras y los desplazados intentan dormir entre un calor sofocante. En pocas semanas empezará la temporada de lluvias y estos últimos días son muy calurosos.
Campamento de refugiados
Un niño recoge mangos tras una de las primeras lluvias de la temporada.
Campamento de refugiados
El jefe del poblado, con parte de su población.
Campamento de refugiados
Agustine Dienba, con varios de sus 12 hijos.
Campamento de refugiados
Niños del campo de refugiados de Bokayanga.
Campamento de refugiados
La recogida del agua siempre ha sido cosa de mujeres en África.
Campamento de refugiados
Una mujer con sus dos hijos preparando la mandioca.
Campamento de refugiados
Una niña recoge termitas
Campamento de refugiados
Amanecer en el campo de refugiados.
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miércoles, 1 de septiembre de 2010

RCA: La enfermedad del sueño

(RCA = República Centroafricana)

El equipo de MSF ha aprendido en estos cuatro años que no se puede esperar a que lleguen los enfermos al hospital. Hay que ir a buscarlos. Además de la malaria, esa zona de la RCA está infectada de tripanosomiasis. La tristemente célebre enfermedad del sueño, que transmite la mosca tse-tse. Frente al mosquito anofeles, que pica al anochecer, esta mosca ataca a plena luz del día, junto a los ríos. Y aquí hay muchos ríos.

Por eso, desde hace unos meses, el equipo del hospital organiza acciones de análisis ambulante por los poblados de la zona. Lo llaman “depistache” y buscan enfermos de malaria y tripanosomiasis.

El convoy sale a las siete de la mañana desde Batangafo rumbo al norte. Tres todoterrenos cargados de enfermeros y material médico. La llamada carretera es un camino de laterita, esa tierra de color naranja que hace surcos por toda África, llena de baches, charcos y algunos puentes de tablones para cruzar los riachuelos. Cada cinco o seis kilómetros se atraviesa un poblado con 10, 20 o 30 chozas de adobe con tejado de paja, desde donde grupos de niños saludan con las manos y a voces mientras persiguen a los vehículos hasta que no pueden más. El paso del convoy es un acontecimiento.

Los poblados son todos similares y todos ellos están repletos de niños y niñas medio desnudos, sentados en la tierra junto a perros, cerdos, cabras o gallinas. El suelo está lleno de desechos de mango, que olisquean los cerdos. Son los últimos de la temporada y cada vez cuesta más llegar al fruto de los gigantescos árboles de mango.

Tras dos horas de tortuoso viaje, el convoy llega al poblado de Kamaso Bolo, el más grande del camino, con unas 50 chozas y 350 habitantes. Hombres, mujeres y, sobre todo, muchos niños observan curiosos cómo se descargan los vehículos y se van montando dos grupos de consultas improvisadas en el poblado. Los días anteriores, los agentes de salud de MSF habían visitado el poblado y convencido al jefe de que era necesario analizar la sangre de sus 350 habitantes para comprobar si estaban enfermos.

El enfermero jefe del convoy se mueve en bicicleta y pide con un viejo megáfono que se pongan en fila frente a las dos mesas de tijera instaladas en el centro del poblado.

Primero hay que registrar, uno a uno, a los 350 habitantes. Luego, un pequeño pinchazo en la yema del dedo para extraer una gota de sangre y ponerla en una centrifugadora, de 10 en 10 muestras, durante cinco minutos. Si se forma una arenilla en la muestra, es sospechoso y hay que extraer más sangre, esta vez del brazo con una jeringuilla, y mirarla al microscopio.

A las 12.00, todo el poblado ha pasado la primera prueba. De los 350, 65 han dado positivo en la muestra y son conducidos a la iglesia evangelista del poblado. Una construcción de unos 50 metros cuadrados, con paredes de adobe, tejado de palos y paja, un pequeño atril de barro y 20 bancos de troncos. Allí esperan al segundo análisis, y los que dan positivo, al tercero: una punción lumbar para comprobar el grado de la infección.

Sentado en la primera bancada, Kotanginsa, de 42 años, espera con dos de sus hijas, de 13 y 10, que han dado positivo, a que les hagan el segundo análisis. La más pequeña llora desconsolada, con unos lagrimones que mojan toda su cara. Michel se había puesto el primero de la fila, con su mujer y sus 12 hijos. Se temía lo peor, porque estas dos niñas llevaban días sin ganas de comer y habían perdido peso. Ahora está abatido y abraza a sus hijas, aunque confía en que se curarán.

Al final del día ha habido 34 positivos. Un 10% del poblado; una auténtica epidemia. Entre ellos, la hija pequeña de Michel, que será trasladada al día siguiente al hospital de Batangafo para iniciar el tratamiento. Lo normal es que casi todos se curen. El tratamiento de la Tripanosomiasis Humana Africana (THA), a base de Eflornitina, tiene un alto grado de éxito. El problema no lo tienen ellos, sino los cientos o miles de afectados por la enfermedad del sueño que no son detectados en la zona y que serán tratados por la medicina tradicional. Esos están condenados.

Al día siguiente, los 34 pacientes de Kamasso Balo, y un acompañante por cada uno, están en el barracón de THA del hospital de Batangafo. Allí estarán 15 días.

En el barracón de pediatría no se ve a Qussi y a sus tres hijas. “¿Dónde están?”. “No sé, vamos a consultar los informes”. Después de unos minutos que se hacen larguísimos llega la respuesta: “Están bien. Han recibido el alta esta mañana y se han ido a su casa”. “¿Las tienen localizadas?”. “Podemos intentarlo”.

Qussi vive junto al barrio musulmán de Batangafo. Las dos gemelas están desnudas, sentadas en el suelo, vigiladas por uno de sus hermanos. Parece que están mejor, aunque tampoco se mueven mucho y todavía tienen diarrea. La choza no tiene tejado. Se derrumbó mientras estaban en el hospital y unos primos de Qussi están construyendo uno nuevo con troncos y paja. La casa es de 53 metros, dividida por un murete de barro que separa una zona que hace las veces de cocina. En el suelo hay una esterilla y unos manojos de hojas atadas que han recogido del campo y utilizarán en el mercado para cambiarlas por comida.

Las gemelas han sobrevivido a la malaria, pero su futuro no es muy prometedor. Qussi las viste como puede, coge a las dos en brazos y las da el pecho por turnos, mientras explica que da gracias “al buen dios por haberlas salvado”.

La enfermedad del sueño
La hija pequeña de Kotanginsa llora desconsoladamente tras haber dado positivo en el test de la enfermedad del sueño, de la que ya conoce sus consecuencias.

La enfermedad del sueño
Kotangisa es el jefe de la aldea de Kamasso Bolo.

La enfermedad del sueño
La hija mayor de Kotanginsa, durante una prueba ganglionar.

La enfermedad del sueño
Una punción lumbar realizada en la pequeña iglesia del poblado.

La enfermedad del sueño
La somnolencia propia de la enfermedad se manifiesta en una mujer.

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