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martes, 19 de enero de 2010

Blair comparecerá el día 29 en la investigación sobre Irak

Su entonces jefe de Gabinete desmiente que existiera "un pacto de sangre" entre el ex primer ministro británico y Bush para invadir Irak
WALTER OPPENHEIMER - Londres - 18/01/2010
La investigación que el Reino Unido está llevando a cabo sobre su participación en la guerra de Irak alcanzará su punto culminante el próximo día 29, día fijado para que comparezca el ex primer ministro Tony Blair. Otros ex altos cargos del Gobierno de Blair comparecerán en los próximos días. El ex ministro de Defensa, Geoff Hoon, lo hará hoy. El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Jack Straw, comparecerá el jueves que viene, a pesar de que el presidente del comité de investigación, sir John Chilcot, anunció en su día que los ministros que aún están en el Gabinete no prestarán declaración hasta pasadas las elecciones generales, que se esperan para el mes de mayo.
    Es el caso del ahora primer ministro y entonces responsable del Tesoro, Gordon Brown. También el de ministros que apenas tuvieron un papel relevante durante los meses previos a la invasión, como el actual jefe del Foreign Office y en aquel tiempo ni siquiera miembro del Gabinete, David Miliband.
    Ayer prestó testimonio Jonathan Powell, jefe de Gabinete de Tony Blair entre 1997 y 2007 y unos de sus hombres de máxima confianza. Como se esperaba, realizó una férrea defensa de su jefe y desmintió que existiera "un pacto de sangre" entre Blair y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para invadir Irak. Ese pacto se ha ido perfilando a lo largo de la investigación.
    Primero, con la declaración del entonces embajador del Reino Unido en Washington, Christopher Meyer, que aseguró que en la cumbre que Blair y Bush celebraron en el rancho de Crawford, en Tejas, en marzo de 2002, el primer ministro aceptó la posición del presidente de que el verdadero objetivo de todo no eran las armas de destrucción masiva, sino derrocar a Sadam Hussein. "Yo estaba en Crawford. Christopher Meyer no estaba en Crawford. Estaba en Waco, a 30 millas", declaró Powell.
    Y luego, la semana pasada, con la revelación del director de Comunicación y Estrategia de Blair, Alastair Campbell, de que Blair garantizó en varias notas enviadas a Bush un año antes de la invasión que el Reino Unido participaría si fracasaban los esfuerzos diplomáticos para desarmar a Sadam.
    Powell aseguró que ese compromiso de Blair no era una carta blanca para ir a la guerra, sino una manera de intentar influir en el aliado estadounidense y convencerle de que siguiera primero el camino de Naciones Unidas. Una interpretación gemela a la que ya hizo Campbell la semana pasada.
    ELPAÍS.com
    Anthony Charles Blair                  George W. Bush
       Tony Blair                    George W. Bush
    Irak, de nuevo en el banquillo británico


    Jonathan Powell, ex jefe de gabinete de Tony Blair a su llegada al centro de conferencias Queen Elizabeth II en Londres- REUTERS


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    ¿Cabe alguna posibilidad de que en España se sienten ante un tribunal el ex-presidente Aznar y sus secuaces?
    … dice el loco que no, que aquí no hay lo que hay que tener… pues yo veo muchos jueces, ¿a qué se referirá?

    ¿Acaso importa la verdad? |

    Presseurop Enero 13 2010 
    Cualquier tiempo pasado....Los primeros ministros británico y holandés Tony Blair (izq.) y Jan Peter Balkenende en 2002. (AFP)
    Cualquier tiempo pasado....Los primeros ministros británico y holandés Tony Blair (izq.) y Jan Peter Balkenende en 2002. (AFP)
    | ¿Fue legal la guerra de Irak?
    | Brown y el arte del disimulo
    | El cabo Payne lo confiesa todo
    En Holanda, una comisión de investigación ha considerado
    “ilegal” la invasión de Irak liderada por Estados Unidos, mientras que en el Reino Unido la Comisión Chilcot investiga la decisión de Tony Blair de llevar a su país a la guerra. Sin embargo, tanto la prensa inglesa como la holandesa lamentan que los políticos sigan negándose a asumir ninguna responsabilidad por el desastre.

    “Un sinvergüenza, impenitente y mentiroso” escribe el Daily Mail; un “archimanipulador”, considera Simon Hoggart en The Guardian; un “propagandista psicótico”, dice Matthew Norman en The Independent. Esos son sólo algunos de los amables epítetos que la prensa británica ha dedicado al antiguo director de comunicación de Tony Blair, Alastair Campbell, que compareció el 12 de enero ante la Comisión Chilcot, encargada de desvelar la verdad que hay detrás de la decisión británica de unirse a la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003. “Satisfecho de estar nuevamente en el centro de la atención pública” escribe el Daily Telegraph, “Alastair Campbell repitió su ya conocida defensa de la decisión de Tony Blair de llevar a su país a la guerra”. Una muestra: “Tony Blair actuó en todo momento de buena fe y a la vista de pruebas convincentes.”
    ¿Cuáles son las pruebas convincentes de las que habla el señor Campbell? Tal como recuerda Ibrahim Al Marashi en el Times, “el proyecto de manipulación de la opinión pública británica” se basó en buena medida en un artículo publicado por él mismo en The Middle East Review of International Affairs en 2002. El gobierno británico “cogió el texto, le añadió unas cuantas páginas en las que se defendía la necesidad de una acción militar contra Irak y cambió unas cuantas palabras clave para sugerir que Irak había apoyado a Al Qaeda.” En el informe, ahora conocido como el “Dossier subido de tono”, según el cual “Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva”, Campbell insertó hasta en cuatro ocasiones la afirmación de que las inexistentes armas de destrucción masiva de Saddam podrían alcanzar territorio británico en Chipre en sólo 45 minutos, lo que dio pie a titulares como “los británicos, a 45 minutos del infierno”, recuerda Simon Hoggart a sus lectores. “Defiendo cada una de las palabras del informe” afirmó ayer el señor Campbell. “Defiendo cada uno de los pasos del proceso.” Ante tal cascada de evasivas, The Independent se pregunta irónicamente si hay algo que pueda decirnos el señor Campbell que no supiéramos antes. La respuesta es “no demasiado. Al menos conseguimos saber algo más acerca de las ideas y las acciones de Blair en los meses previos a la invasión. Según Campbell, el primer ministro envió cartas al presidente Bush acerca de la estrategia de desarme de Irak, cuyo contenido podría resumirse en: ‘Si no es posible conseguirlo diplomáticamente y es preciso hacerlo militarmente, Gran Bretaña lo hará.”

    “Campbell ha preparado el terreno para Tony Blair”, comenta el periódico londinense en referencia a la muy esperada aparición del ex-primer ministro ante la comisión, prevista para finales de este mes. Pero el primero de los líderes europeos en verse bajo los focos de la crítica ha sido el primer ministro holandés Jan Peter Balkenende. El 12 de enero, una comisión de investigación no gubernamental concluyó que el apoyo político de Holanda a la invasión —que incluía la cesión de instalaciones logísticas y el permiso para que las tropas estadounidenses pudieran hacer escala en los aeropuertos holandeses— era ilegal por no estar avalado por ninguna resolución de la ONU.  NRC Handelsblad denuncia duramente “la actitud impositiva y, más exactamente, tozuda del Ministerio de Asuntos Exteriores,” señalando que el informe es especialmente crítico con Balkenende, a quien acusa de carecer de liderazgo y de no haber informado suficientemente a la Asamblea Nacional en el momento, en particular en lo tocante al asunto WMD. Para NRC Handelsblad, Balkenende se encuentra en medio de “una tormenta política” y “debería preguntarse si su posición es sostenible”. Para el periódico de Amsterdam Trouw, sin embargo, existe una “conclusión positiva para Balkenende”, y es “la confirmación de que Holanda no participó militarmente en el conflicto, y que Jaap De Hoop Scheffer (ministro de Asuntos Exteriores en aquel momento) no debe su designación como secretario general de la OTAN al apoyo prestado”.
    Según el periódico Trouw, tradicionalmente próximo al partido democristiano, la decisión de Balkende de “sacudirse de encima” todo lo que la investigación pueda arrojarle resulta elogiable por su “espíritu combativo”, aunque también adolece de cierta “irreflexión”. “Ayer, Balkenende dijo que los argumentos legales no fueron los únicos que se tuvieron en cuenta en el momento. También había que considerar la política internacional”, escribe el periódico de Amsterdam. Por desgracia, “estas declaraciones resultarían más creíbles si tanto Balkenende como De Hoop Scheffer no hubieran defendido dicho apoyo remitiéndose sistemáticamente a los aspectos legales”.
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    El loco pregunta si esto sería posible en España…
    pero ante la condena de los periodistas de la SER por informar de la verdad y con la verdad en la mano, lo veo -más que difícil- imposible.
    España sigue siendo diferente