Cuando voy al cine no me gusta levantarme hasta que han acabado los créditos (o hasta que los quitan, como en la TV). Me gusta ver los nombres de las personas que han hecho posible esa película. Y con los libros que leo, igualmente. Pocos carecen del apartado "agradecimientos"... eso honra al escritor (hablo en neutro); a mis ojos le confiere un estatus superior al de "simple" contador de historias.
Ten cuidado si te autopublicas tus libros,
te autopromocionas, autocorriges,
te autopremias,
te autodescubres y autovendes
en las redes sociales.
Porque, con toda seguridad,
te autocorrompes...
sin ayudas externas.
