Se acercó a la radio y sin mirar, la encendió... "toooda una vidaaa estariiiía contigoooo..." cantaba Machín, acompañándose de sus maracas. Le dieron ganas de bailar, pero estaba solo. Así lo había decidido, sabiendo que era lo mejor para él, para todos, para ella... sobre todo, para ella.
Cambió el dial, no tenía intención de seguir por esos caminos de nostalgia y olvido... "y el torero, en franca lid con el astado que le tocó en suerte"... nada de corridas de toros, hoy no quería sangre. Bastante tenía con su sabor salado en la memoria. No es bueno estando solo. Porque lo peor no es estar, sino sentirse solo. Y hoy amaneció con el sentimiento cruzado y la verdad tatuada en su alma. Es mejor para mi, para todos, pero lo más importante: es lo mejor para ella.
Una vuelta más al dial y la voz -nasal- de Bonet de Sanpedro inundó la sala: "mirando al mar soñé que estaba junto a ti, mirando al mar yo soñé y acordándome de ti lloré..." Sí, lloré y seguro que ella llorará también sin comprender nada. Pero yo se lo dejaré dicho para que no tenga dudas ni remordimientos.
Una vuelta de retroceso y ahí seguía Machín con sus maracas: "... no me importa en qué forma, ni dónde, ni cómo, peeeroo juuuuuuntoaaaatiiiii".
Y sonó un disparo.
...
El guardia civil levantó el cuerpo. En una mano, ya fría, la Luger alemana y en la otra una carta dirigida a su esposa:
"Querida mía, hoy he sabido que soy hijo y nieto de maltratadores. He sabido que tanto mi abuela como mi madre, no murieron en un parto, sino fruto de los golpes brutales recibidos de mi padre y mi abuelo. Seguro que ellos también eran descendientes de criminales; por eso, mi querida esposa -luz de todos mis días- he decidido acabar con la estirpe de violadores asesinos que corretean por mi sangre, antes de llegar siquiera a levantarte la voz.
Recuérdame como un pobre hombre, cobarde sí, pero que te amó hasta más allá de la cordura."
Comentario fuera de concurso: éste relato está inspirado en una mujer bloguera -digamos por ejemplo, que se llama Ana. Dedicado a todas las Ana que han padecido maltrato y han salido adelante. A todas las Ana que se han quedado en el camino. A todos los verdugos de Ana que han sabido frenarse a tiempo y solicitado ayuda.