domingo, 27 de noviembre de 2011

Dignidad vs humillación

Hay 'cosas' que no termino de entender... te traigo otra perla "sanitaria"

Su morfina puede esperar

El hospital de Mataró cita para marzo a un enfermo terminal aquejado de intensos dolores - El centro ignoró las quejas de la familia hasta recibir la llamada de EL PAÍS
A Enrique Conesa, barcelonés de 55 años con un grave cáncer terminal, solo le queda morir tranquilo, sin dolor y rodeado de los suyos. Será dentro de pocas semanas. Pero ni eso resulta sencillo: la morfina que consume desde septiembre por vía oral le hace cada vez menos efecto y lleva ocho meses esperando una cita con la clínica del dolor del hospital de Mataró para obtener la primera administración del analgésico por vía intravenosa, la forma de administración más potente, junto a las pautas para las siguientes dosis y la receta médica. "Se nota que aguanta sufriendo, le duele horrores: Los médicos dicen que le queda un mes de vida. No quiero que muera como un animal", ruega con entereza su esposa, Antonia Benegas, de 52 años.

Desde marzo, Enrique ha perdido 30 kilos, pero sigue sin haber recibido ni una inyección. Fue diagnosticado a principios de año del denominado tumor de Klatskin: un cáncer que se desarrolla en la bifurcación de los conductos hepáticos, entre el hígado y el páncreas, y considerado uno de los especialmente dolorosos. El hospital de Mataró, principal centro público del Maresme que atiende a una población de unas 260.000 personas le había cita para el pasado 16 de noviembre para empezar a administrarle morfina en vena y entregarle la correspondiente receta. No pudieron atenderle: ese día los médicos realizaron la segunda jornada de huelga contra los recortes aplicados por el Gobierno catalán. El centro, por su parte, reprogramó el tratamiento para el 28 de marzo: cuatro meses y medio más tarde. "Dijeron que con los recortes tenemos que aguantarnos. ¿Qué aguantará mi marido, si solo le queda un mes? Ojalá siguiera vivo a finales de marzo, pero ya no lo tendré aquí", relata la mujer con frialdad, sin un temblor en la voz.

Enojada, Benegas acudió el pasado lunes al hospital dispuesta a discutir con las paredes para adelantar la inyección. Su marido consume ya unos 800 miligramos de morfina por vía oral a la semana. "Pero le hace menos efecto a cada día que pasa, le veo sufrir y se me quita el hambre. Ni duermo, ni como... ", resopla la mujer. En el hospital no logró calmarse. "Acabé peleándome con todos", recuerda algo avergonzada. "Mi marido no tiene color, cualquier día ya no se levanta. No sé cuánto durará pero, ¿tiene que morir rabiando?", increpó Benegas a varios empleados del centro. "Me respondieron con una indiferencia total", recuerda. Le recomendaron que se llevara una hoja de reclamaciones y la acompañaron fuera del centro. "No tenemos recursos y las cosas están cómo están, hay que asumirlo", justificó el personal del hospital, según el relato de Benegas. "Se le dijo que no podíamos hacer nada", admitió un portavoz del centro consultado por este diario. "Que la cita programada no podía modificarse".

Al parecer no era cierto: al mediodía de ayer, cerca de una hora después de que EL PAÍS pidiera explicaciones al hospital de Mataró por haber demorado por más de cuatro meses las inyecciones de morfina a un paciente al que le quedan semanas de vida, Benegas recibió una llamada telefónica. "Es del hospital", señaló con sorpresa al fotógrafo. En apenas sesenta minutos, el centro logró reprogramar la visita de finales de marzo para las 12:05 horas del día 30 de este mes. "Hemos estudiado el informe de su marido. Ha sido un error administrativo, disculpe las molestias", explicó el mismo centro a Benegas en una breve conversación telefónica mientras la mujer sujetaba el café, incrédula.

"Ha sido un error. Todo se ha debido a un cúmulo de circunstancias erróneas", justificó a este diario un portavoz del hospital. Este añadió que la cita del pasado noviembre acabó siendo reprogramada no por efecto de la huelga, sino porque "el médico que la atendía se puso enfermo".

"No puedo disculparles", reaccionó la mujer, que desde esa llamada se muestra más crispada. "Han tenido meses para estudiar el informe. ¿No saben qué significa tener un cáncer terminal? El lunes me ignoraron y dijeron que no podían hacer nada. ¡Ni miraron los papeles! Si un medio de comunicación no les hubiera llamado, no me habrían hecho ni caso. Mi marido habría muerto retorcido de dolor", señaló visiblemente molesta. "Porque supongo que habrá otras personas que estén sufriendo tanto como yo", se justificó ya absorta en las próximas semanas, las últimas que vivirá su marido. "Él no quiere irse, quiere vivir... Solo pido que pueda morir sin dolor".
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La noticia en su origen:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/morfina/puede/esperar/elpepisoc/20111126elpepisoc_4/Tes

15 comentarios:

  1. No hay derecho a tener a un ser humano con semajante dolor. Los cuidados paliativos hace muchos años que funcionan y se sabe que es lo más humano. No acabo de entender a los médicos. Hay prioridades en todo y este es un caso prioritario.

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  2. De seguir así, los hospitales terminarán siendo meros centros de gestión de salud, y el paciente terminará siendo el último problema. Nos estamos deshumanizando a pasos agigantados. No podemos permitirlo, hay que denunciar una y otra vez, no podemos olvidar que los hospitales son, principalmente, casas de acogida para el enfermo, en las que espera encontrar soluciones a sus enfermedades y dolores, y, llegado el caso, la manera más dulce de morir.
    Triste, Mariluz, muy triste.
    Un abrazo.

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  3. ¡Ohhhhhh, Mariluz, no veas cómo me entristecen este tipo de noticias! Hasta la médula y ¡nunca mejor dicho!

    En Catalunya, al poco de llegar la extrema Dreta, ya sabes al Arturet y sus acólitos, una de las primeras cosas que hicieron fue cargarse-cerrar de manera implacable y definitiva 45 ambulatorios, ¡se dice pronto, eh! En fin, creo que va siendo hora de plantearme un muy serio exilio voluntario...

    Para compensar la tristeza y mal sabor de boca que me deja esta noticia (por otra parte, muy agradecida de que nos la hagas notar), quiero que sepas que tienes un regalín en mi casa: unas farolas y unos edificios que cuando, ayer, los fotografiaba, pensaba en ti. Porque, mi querida Mariluz, a partir del día que me lo dijiste, no he dejado de buscar farolas con ALMA para plasmarlas en fotos...

    Esas fotos, como el poema, que sepas, son para ti. De verdad te lo digo y te lo digo aquí un "poco más" en privado, que luego hay celos blogesféricos, ¡jajajaja!

    Un muy fuerte y sentido abrazo,

    Ambercilla

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  4. ¡Pero bueno! ¿Es que vamos a pasar a ser meros números?
    ¿Dónde está la humanidad de todos esos trabajadores que se supone que deben tener puesto que se dedican a lo que se dedican?

    A esta paso ya veo que va a llegar cualquier herido grave a urgencias, pongamos por caso, y lo van a mandar a casa diciéndole que vuelva la semana siguiente.

    Les tenía que pasar a alguno de sus familiares, a ver si actuaban igual.

    Un beso

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  5. Esa mujer deberia haberlo denunciado a un Juzgado de Guardia, que horror ¡¡
    Besillos.

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  6. Es tan triste que sucedan estas cosas... Es lo que ocurre, cuando uno se pone a recortar, aunque sea inevitable hacerlo, aunque le lleven buenas razones, aunque pretenda no recortar ningún derecho básico, lo cierto es que si recortamos estamos quitando gente, y por tanto el servicio es peor, y si el servicio es peor entonces ocurren estas cosas... Inevitable, pues. Pero igual de triste.

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  7. Tremendo lo que cuentas. Lo peor es la incompetencia que impera en esas instituciones. Nadie concibe salirse de la norma y como siempre, unos por otros, la casa sin barrer. No sirve de mucho, pero creo que deberían ponerse las correspondientes denuncias en el Juzgado, como apunta Ysupais. Basta que se haga púbico para que le atiendan, pero así no se hacen las cosas. Qué pena de todos, primero del enfermo y de su mujer, pero detrás van esos estúpidos incapaces de decidir por sí mismos.
    Besos muy enfadados, pero no contigo, que conste.

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  8. De verdad...lo vi ayer en el país. Me da tanta rabia y tanta verguenza...Yo también creo que debería denunciarlo. Un beso

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  9. Tienen que aparecer los periodistas para que se dignen a hacer algo

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  10. Me da la impresión que muy pronto vamos a escuchar noticias de que familiares de enfermos terminales se lían a tiros en los hospitales, verás, al tiempo...
    Besos y salud

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  11. Querida Mariluz, que bueno que denuncias esto. Imagino la desazón de la esposa, aparte del terrible sufrimiento de ambos. Parece que ya nada funciona sin periodicazos... Y a veces, ni así.
    Un beso, reportera estrella.

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  12. Es lo mismo en todos lados
    Ajo y agua
    O sea a joderse y aguantarse
    Ojala Antonia consiga
    lo que necesite para Enrique

    Tamally maak

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  13. Ante esta triste realidad me quedo sin palabras, es tan injusto...
    No van a parar hasta conseguir el desmantelamiento del estado de "bienestar"

    Hay que seguir denunciando. Gracias Mariluz.

    dos besos

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  14. Me duele tanto la noticia :(
    Aquí se administra por vía intravenosa, además si el paciente ya no tiene expectativas de vida se puede anteponer un Recurso de Amparo, para acabar con el sufrimiento. La ley por una muerte digna, espero se apruebe en el próximo año.

    Besitos tesoro :)

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  15. Y eso que le pasa a un hombre, con su mujer dispuesta a pelear por él, imagínate la cantidad de niños que mueren de esa manera, sin nadie que reclame por ellos, en el desierto, aullando como lobos junto a sus madres. De eso ni nos dejan enterarnos , Mariluz, pero existe. Solidaridad. Mucha. Nos falta. Porque estoy segura, que si ese paciente es familiar de algún empleado del hospital, por decir algo, ya le hubieran administrado su inyectable de morfina hace rato.

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