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viernes, 11 de marzo de 2011

¡Ojo! Aquí se acosa a mujeres

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¡Ojo! Aquí se acosa a mujeres - Por: Raquel Seco

Hollaback

Abi marca Madrid en un mapa de Google y describe cómo tuvo que soportar la persecución y las llamadas de un hombre en un hotel céntrico de la ciudad, sin hablar apenas español y sin saber cómo defenderse. Erin cuenta que un desconocido la manoseó en el metro de París. Son algunas de las historias  colgadas en Hollaback, una red social que pretende denunciar el acoso a las mujeres en todas sus formas y en todos los puntos del globo, explica Emily May, una de sus fundadoras.

Todo empezó en 2005, cuando una mujer llamada Thao Nyugen sacó una foto a un exhibicionista en el metro de Nueva York y llevó la imagen a la policía, que no le hizo caso. Nyugen la colgó en Flickr, la historia salió en los medios y el hombre acabó detenido. Aquella mujer es hoy una de las consejeras de Hollaback –creada, por cierto, por tres hombres y cuatro mujeres–, una web que recibe unos 1.000 visitantes únicos diarios y que ya se ha extendido a Reino Unido, Francia, República Checa, Argentina, México, India.... Las usuarias cuelgan sus testimonios y localizan los puntos problemáticos gracias a la tecnología móvil. Pueden subir fotos para documentar quién las molestó, como hizo Nyugen. “Hasta ahora ninguno de los acosadores nos ha denunciado, ni ha negado los hechos”, asegura May.

Estas activistas reclaman el derecho a que las mujeres caminen, trabajen o vayan de fiesta “sintiéndose seguras, confiadas y sí, incluso atractivas sin convertirse en la fantasía de algún pervertido”, subrayan desde la delegación de Atlanta, una de las más activas.

¿Pero qué se considera acoso? “Si lo sientes como tal, es acoso”, simplifica Inti Maria, coordinadora en Buenos Aires. “El piropo puede hacerte sentir bien. El comentario de un acosador asusta”, señala May. “Nos centramos en el acoso callejero porque es un indicativo de que vivimos en una sociedad en la que la violencia de género se tolera”, explica Lauren Zink, codirectora de Hollaback Atlanta.

Las usuarias de Hollaback denuncian los ataques verbales, pero también los físicos: todo tipo de situación violenta para una mujer que suceda en un espacio público. Ayudan, además, a quienes quieran denunciar, poniéndolas en contacto con usuarias que hayan vivido experiencias similares. Emily May aclara: “No todas quieren acudir a la policía, y lo respetamos”. ¿No es una cuestión de ética?  “Vivimos en una cultura en la que, cuando las mujeres revelan historias de violencia sexual, son cuestionadas y puestas en duda. Demasiado a menudo se comenta que se lo merecían. Así que entendemos que eso no es para todas”.

¿De qué sirve Hollaback, entonces, si no es para perseguir formalmente a los acosadores? Además de para alertar de estas situaciones, los creadores repiten una y otra vez el verbo “to empower” (algo así como “dar poder”). "Hollaback" alude, de hecho, a la importancia de atreverse a responder: la traducción es una especie de “Hola a ti también”, una expresión que utilizó Gwen Stefani en su canción "Hollaback girl".

El “acoso callejero” es, según Hollaback, “una de las formas de violencia de género dominante” y también una de las menos legisladas. “Lo sufren mujeres de todas las edades, pero parece que afecta más a las jóvenes. Recibimos historias de niñas de hasta ocho años”, comenta May. Cuanta más gente hay en la calle, sorprendentemente, también se dan más casos. En cuanto a la distribución geográfica del acoso en el mundo, el mapa de Hollaback muestra una gran concentración de denuncias en EE UU. No es que las africanas o las latinoamericanas sufran menos el acoso, sino que las estadounidenses cuentan con más y mejores herramientas para responder.

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